¿Dónde estabas, Kuicco, cuando tanto te necesité?

Tener cierta edad te permite, a veces, la posibilidad de ver cómo ha evolucionado algo a lo largo de los años. Y la fotografía, como objeto de recuerdo familiar, ha cambiado mucho en tres generaciones.

Porque en la familia, la fotografía ha sido, y es, eje de la memoria colectiva. Las reuniones familiares no son lo mismo sin ponerse a repasar fotos de cuando éramos pequeños o jóvenes, las comuniones y bodas, las vacaciones…

La forma de organizar las fotos ha cambiado radicalmente en medio siglo.

Quienes peinamos canas nos hemos criado viendo a nuestros padres reunir las fotos desordenadamente en una caja de zapatos o una de aquellas metálicas de Cola Cao. Y los hemos visto repasarlas de vez en cuando, casi siempre coincidiendo con aniversarios o fallecimientos, buscando recuerdos.

En esas cajas, dato curioso que parece que hoy no nos sucede, podías ver la historia de tu familia remontada a muchos años atrás. La caja de mi madre la guardo yo ahora, y en ella, con un desorden digno de premio, hay fotos mías de pequeño, de mis padres cuando se casaron, de mis padres muy jóvenes, fotos de mis abuelos mucho más jóvenes de lo que yo los conocí nunca… ¡incluso una foto de mi abuelo cuando hizo el servicio militar allá por 1925!

Con el paso del tiempo, y el cambio de generación, la caja donde estaban todas las fotos sin orden ni concierto se sustituyó por álbumes, donde ya se podían ordenar.  ¡Que levante la mano el que tenga más de 40 años y no tenga en su casa varios álbumes clasificados por temas o años, ocupando una buena parte de un mueble!

Parecía que el orden iba ganando terreno al desorden cuando llegaron las cámaras digitales. ¡Menudo chollo! Se acabó la tiranía de los carretes de fotos y su consecuente gasto. Ahora conectábamos la cámara al ordenador, descargábamos las fotos, y listo. Y empezamos a hacer fotos como si no hubiera un mañana. Y cada vez descargábamos más fotos en más carpetas y directorios. Y el desorden volvió con una amplia sonrisa, recuperando su trono perdido.

Lo último en llegar fue el smartphone, y aunque nos ha traído grandes avances, incluida la cámara de fotos, no ha hecho otra cosa que complicarlo todo un poco más. Ahora también tenemos infinidad de fotos y carpetas en el móvil, y aunque las sincronizamos con el ordenador, el número crece exponencialmente. El desorden amplía sus dominios ante nuestra incredulidad.

“Este fin de semana me pongo a organizar las carpetas de las fotos del ordenador”

¡Quién no ha dicho más de una vez esta frase! ¿Y quién de verdad lo ha hecho? Sí, te sientas ante el ordenador, ves un número infinito de carpetas y fotos, y lo dejas para otro día que tengas mejores ánimos.

Y así va pasando el tiempo, y la selva de carpetas y fotos va creciendo sin control. Y como somos de “acordarnos de Santa Bárbara cuando truena”, sólo nos damos cuenta de la necesidad de ordenar ese desaguisado cuando quieres buscar unas fotos determinadas de unos momentos especiales. Pero no las encuentras, sabes que las tienes, pero no las encuentras. Tienes miles de fotos, pero no encuentras las que quieres ver.

El placer de recordar la historia de los hijos a través de las fotos.

Hace poco mi hijo cumplió 23 años, buen momento para que mi pareja y yo sacáramos varios álbumes y recordáramos momentos vividos con él cuando era pequeño. Es bonito recordarlos tan pequeñitos y graciosos, ¡se vuelven luego tan grandes y tan poco graciosos!

Pero fuimos recordando su historia a capítulos desordenados. Un álbum por aquí, fotos en sobres de revelado pendientes de poner en un álbum (¡a buenas horas!), y carpetas, unas ordenadas y otras no, en el ordenador.

Total, que estuvimos viendo la historia de la vida de nuestro hijo como si nos la contara Tarantino, ahora vamos para adelante, ahora vamos para atrás. Y claro, así pierde un poco de gracia. Es una lástima que no tuviéramos Kuicco entonces.

Kuicco ha venido para quedarse.

No quiero ahora ir de oportunista ni de gurú, pero cuando me propusieron formar parte del equipo de Kuicco, enseguida me di cuenta de que era una aplicación que venía a cumplir una función necesaria. Venía a resolver un problema.

Porque no se trata únicamente de que ponga orden en nuestras fotos, que ya es importante. Lo verdaderamente genial de Kuicco es que nos está ofreciendo la historia de la vida de nuestros hijos momento a momento, nos está poniendo en nuestras manos ¡el álbum de la vida de nuestros hijos!

Guarda las fotos y dibujos de la vida de tus hijos

Por eso tengo claro, clarísimo, que Kuicco se convertirá en una herramienta indispensable para muchas personas, fundamentalmente para las parejas con hijos pequeños, recién nacidos o a punto de nacer. Es el momento ideal para empezar a crear el fantástico álbum de sus vidas.

Yo, como no tengo hijos pequeños, he creado un álbum para Ona, nuestra pequeña chihuahua que ahora ha cumplido un año. 😉

Publicado por

Juan Torralbo

Emprendedor endémico y marketero de convencimiento. Padre de un señor que viene de vez en cuando por casa, y papi de siete perros.

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