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4 claves para cimentar la autoestima de un niño

Todos estamos de acuerdo en que la autoestima de un niño es fundamental para un crecimiento equilibrado y para que afronte con seguridad los cada vez más cambiantes desafíos con los que va a tener que enfrentarse.

Pero, ¿en qué se basa esta seguridad? ¿cómo podemos ayudarle a desarrollarla? La confianza en uno mismo se basa, sobretodo, en la experiencia de éxito y, como es normal, hay que brindarle al niño posibilidades de realizar actividades, adaptadas a su edad, que pueda realizar.

Actividades que fomentan la responsabilidad

Estas actividades no deben ser ni muy fáciles (se aburren) ni muy difíciles (se desaniman). Dentro de estas actividades hay unas que están al alcance de todos y son sencillas de realizar pero muy importantes: las rutinas de casa y de autonomía e higiene personal. Este tipo de tareas nos permite premiar al niño por ser responsable y obtener recompensas (sociales o materiales) no solo por pedirlas sino por ganárselas. Nuestro hijo/a aprende que su esfuerzo tiene recompensa, aprende a superar la desgana y la pereza y a colaborar con el resto de la familia. Es importante que vaya interiorizando que cuando se pone, lo hace. No cuesta tanto y luego se siente bien.

Actividades como recoger los juguetes antes de darle uno nuevo o no dejar la ropa en el suelo, sino encima de la cama, permitirán a los padres alabarle y comenzará a asociar el “hacer las cosas bien” con “sentirse bien”.

Responsabilidad y Autoestima

Lógicamente no se trata de que tenga que “ganarse” cada abrazo. El cariño se puede y se debe regalar espontáneamente. Que le permitamos hacer pequeñas tareas en las que tiene éxito seguro puede parecer poco motivador pero podemos estar seguros de que un niño que “ayuda” tiene a la larga una mejor relación con los padres, se siente útil y seguro y está más dispuesto a esforzarse cuando hace falta. Esto cimenta una autoestima impagable.

El pequeño tirano

Pensemos en el caso contrario: vamos a darle al niño todo lo que pida solo porque lo quiere. En este caso el niño no querrá recoger los juguetes, ni lavarse las manos o dientes, vestirse solo, etc. Esto conlleva críticas, padres renegando cuando no directamente regañando. Los niños que nunca tienen que esforzarse por nada, toleran después mal la frustración de no conseguir lo que quieren cuando quieren y se convierten en pequeños tiranos. Como podemos imaginar reciben menos elogios de sus padres y más críticas, están más insatisfechos y, además, no “saben” hacer las cosas bien porque no tienen costumbre.

Sin agobios

No debemos agobiarnos. Los niños sobreviven a casi todo y es un trabajo de años pero, si de pequeños les enseñamos buenos hábitos, podemos estar mucho más tranquilos con respecto a su autoestima y seguridad en sí mismos. No se trata de que tengan que ser perfectos y recoger sus juguetes “siempre” y vestirse solos, sino de ir modelando estas conductas poco a poco, como si fueramos un escultor, con paciencia, con ejemplo y, de esto nos sobra, mucho cariño.

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Papá viajero y apasionado de la música y la tecnología. Mi mayor afición es recorrer el mundo con mis hijos y vivir junto a ellos grandes aventuras que luego puedan recordar con Kuicco.

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